

Llega la época más esperada en el proceso de un opositor, una etapa llena de esperanza que se puede ver fácilmente consumida por los nervios. Sabemos como se sienten esos últimos momentos de preparación y lo mucho que puede costar mantener la calma, pero es importante recordar que el examen no se gana simplemente el último día.
Afrontar el examen con velocidad, confianza y tranquilidad puede ser complicado, pero no imposible. Para esto recomendamos valorar mucho el sprint final ya que no todo es memorizar temario, sino aprender a llevar este último tramo de la manera mas efectiva. Como solemos decir en H20 oposiciones: no consiste en estudiar más, sino en estudiar mejor.
Después de todo un año estudiando el temario, ha llegado el momento de cambiar de estrategia. El esfuerzo que habéis dedicado a crear una rutina de estudio para aprender, comprender y memorizar cada materia constituye la base sobre la que ahora debéis apoyaros.
Con el examen cada vez más cerca, confiar en esa rutina y en todo el trabajo realizado a lo largo del proceso es crucial. A partir de ahora, el objetivo ya no es aprender contenidos nuevos, sino repasar, consolidar y afianzar todo lo aprendido.
Es fundamental identificar los errores que más se repiten y automatizar las respuestas. El día del examen, estos aspectos marcarán la diferencia, ya que os permitirán ganar velocidad, reducir las dudas y responder con mayor seguridad.
Por encima de todo, afrontad el examen con confianza. Confiad en el trabajo que habéis realizado, en los conocimientos que habéis adquirido y en el esfuerzo invertido durante todos estos meses. Lo más difícil ya está hecho; ahora solo queda dar el último paso para convertir todo ese esfuerzo en vuestra plaza.
El periodo de repaso es, probablemente, la fase más importante de toda la preparación. Es en estos últimos meses donde el conocimiento deja de ser un simple recuerdo para convertirse en un aprendizaje sólido, rápido y eficaz.
Nuestra experiencia nos ha enseñado que este tramo final no consiste en volver a estudiar el temario desde el principio, sino en consolidarlo. Se trata de recuperar aquellos temas que se estudiaron hace meses, relacionar conceptos para facilitar su comprensión, reforzar los bloques que generan más dificultades y evitar los olvidos con el paso del tiempo.
Para que el repaso sea realmente efectivo, siempre recomendamos combinar distintas técnicas y formatos de estudio ya que cada una refuerza un área diferente del examen. Estos métodos incluyen repasos rápidos, revisar errores anteriores, repasar mediante esquemas y repasar usando preguntas de exámenes.
Un simulacro sirve mucho mas que para sacar una nota. En este ultimo tramo del proceso, los simulacros de exámenes serán tu mejor amigo. No solo te ayudarán en la práctica a la hora de resolver preguntas, sino que te ayudarán a vivir los nervios como el día del examen para familiarizarte con la situación y quitarle peso al momento. Después de varios simulacros, el día del examen se sentirá como un día más en tu rutina.
Además, un simulacro ayuda al opositor a controlar el tiempo, acostumbrarse a la presión, aprender a gestionar preguntas difíciles, entrenar la concentración durante todo el examen y comprobar qué temas sigue necesitando reforzar.
Y lo más importante… el simulacro no termina cuando entregas las respuestas. Es un error hacer el examen y pasar al siguiente ya que una parte muy importante de un simulacro es la corrección. Justo aquí es donde vas a poder ser consciente del motivo de tus fallos. Reflexiona, ¿fue despiste? ¿no conocía el concepto?
¿confundí un concepto con otro? ¿respondí demasiado rápido?
Un opositor puede saber mucho y suspender un examen, pero un opositor entrenado sabe demostrar lo que ha aprendido cuándo realmente importa.
Aunque la mente del opositor no pueda evitar estar consumida por todo lo académico que se acerca cada vez más, es esencial mantener una rutina estable y sana para mejorar la concentración y mantener la calma. Siempre animamos a nuestros alumnos a mantener una rutina de sueño estable, alimentarse de manera sana, hacer ejercicio diario y establecer unos horarios realistas.
Asimismo, es fundamental la preparación psicológica ya que el examen también mide el autocontrol, la concentración y la confianza. Los nervios existen y es importante haber entrenado tantas veces el examen para que ese día resulte familiar.
El día del examen no gana quien más horas ha estudiado durante el ultimo mes, gana quien llega con el temario repasado, quien ha practicado los exámenes una y otra vez, quien es consciente de sus errores y quien sabe mantener la calma a la hora de la verdad.
Es el momento de respirar, confiar en tu preparación y dar lo mejor de ti.
¡Estas un paso más cerca de tu objetivo!